11 de Abr de 2021

¡ANDALUCES, LEVANTAOS!

Sí señor, eso dice ni más ni menos que nuestro himno. ¿Qué diría el gran andaluz que lo escribió si nos viera en estos momentos rodeados de paro, desigualdad y  corrupción?, desafortunadamente ya no está entre nosotros para hablarnos, pero seguro que nos gritaría: ¡Andaluces, levantaos!, levantaos ante la injusticia, levantaos ante la sinrazón, ante el bochorno, la mentira y la traición. Desde luego los suyos fueron otros tiempos, tiempos duros y peligrosos, en el que las ideas y opiniones no eran bienvenidas, en el que discrepar era meterse en camisa de once varas. Tantas y tantas personas que en nuestra bendita tierra supieron decir “esta boca es mía” expresando sus pensamientos y defendiendo sus principios con valor y coraje. Con dos cojones, para ser más claros.

En la sociedad actual, llena de lujos y comodidades, parece que se nos ha olvidado gritar, gritar por lo que somos, gritar por nuestros derechos, por nuestro presente y por nuestro futuro. El exceso de acomodamiento nos ha convertido en meros espectadores de televisión que desde el sofá pulsando un botón del  mando (por supuesto, a distancia) vemos qué están “echando” en nuestros innumerables canales (¿quién sabe cuántos tiene ya exactamente?), y con suerte, vemos un poco las noticias si las pillamos, o cambiar simplemente si no apetece pulsando otro botón.

Esto del zapping, que quizás para la tele no está mal, es sin embargo terrible si lo aplicamos para otras cuestiones. Si no nos enteramos, aunque no apetezca, si no nos pre-ocupamos, interesamos, implicamos, ¿cómo podemos exigir una clase política de calidad?, ¿cómo querremos luego que estos mismos sean quienes resuelvan los problemas y enderecen nuestro municipio, comunidad o país?, ¿cómo recriminar luego que no nos mangoneen y nos roben?.

No podemos seguir pensando: “bueno y qué más da, si yo realmente no tengo poder para cambiar nada”, o la manida expresión, “total, todos son iguales”, o incluso el clásico “mejor malo conocido que bueno por conocer”. Si realmente estás de acuerdo con esos tópicos e incluso te reafirmas a diario en ellos, al menos la próxima vez que conozcas que un amigo o familiar que las esté pasando “canutas” porque se le acaba el paro, o porque le van a quitar su casa, o le han bajado el sueldo y no puede sostener a su mujer y 3 hijos de la generación “nini” (ni estudian, ni trabajan), es más incluso si te llega a pasar directamente a ti: no te indignes. No te indignes, porque has de saber, que tu desidia fue en parte responsable de tener y mantener en el poder a los políticos que han provocado y no resuelto esto. Si por el contrario, no aceptas esos tópicos y llevas tiempo pensando que esto ya pasa de castaño oscuro, por favor, sigue leyendo.

¿Y qué puedo hacer yo, te preguntarás? Pues verás, en primer lugar, sobretodo entérate, pero entérate de verdad. Lee, oye, ve lo que puedas de qué está pasando y por qué. Pregunta, atiende y entiende a personas que hablen de lo que pasa, eso sí, sin cerrarte, permanece siempre abierto y permítete a tí mismo cambiar de opinión cuando tengas datos nuevos, que no pasa nada. De nada sirve tener siempre las ideas “muy claras” (otro tópico más) porque desde ese mismo momento dejas de recibir el resto de información que no te cuadre.

Una vez que tengas opinión formada, no te de miedo de difundirlas entre tus familiares, colegas y conocidos, siempre con respeto, hazte un poco “predicador de ideas”, ten en cuenta que toda opinión educada y bien argumentada es respetable y no es necesario que siempre al final de una conversación se llegue a un acuerdo entre las partes, y si hay alguien que discrepa, pues tampoco pasa nada. En resumen, pierde el miedo a expresar tus ideas, aunque claro está, para expresarlas primero hay que tenerlas. Conseguirás con esto que otros se interesen como tú alcanzando en conjunto una sociedad más crítica e implicada, en la que los de arriba entiendan que aquí no todo vale, que sus acciones tienen consecuencias y que estaremos alerta ante sus actos.

Así de simple. A esto se refiere hoy el “Andaluces, levantaos” de nuestro himno. No es hora de atacar con afiladas espadas ni de defendernos tras sólidos escudos, sino de expresar afiladas opiniones y protegernos tras sólidos principios. No nos amparemos en la excusa fácil de la impotencia, ni tampoco del pesimismo, y levantémonos de una vez, como nuestros predecesores hicieron corriendo mucho más riesgo que nosotros, en pos de una mejor Mairena, una mejor Andalucía y una mejor España.

6 comentario en “¡ANDALUCES, LEVANTAOS!

  1. Totalmente de acuerdo contigo Fran.

    Lee, oye, ve, contrasta, pregunta permaneciendo siempre abierto, sin atender a consignas y tópicos. Y sobre todo opina y actúa con total libertad.

    Si te equivocas alguna vez, como todos nos equivocamos, pues rectificas o cambias de opinión. Que no pasa nada. Lo anormal es no evolucionar y permanecer impasible ante todo lo que sucede a nuestro alrededor.

    Ojalá de una vez por todas podamos desterrar de nuestro pueblo el callar por «no señalarse».

    1. Efectivamente Ricardo, es imprescindible que tengamos una sociedad con espíritu crítico para que no nos pisen, o al menos, que si lo hacen que nos demos cuenta…

      Con respecto a lo de «señalarse», está claro que simplemente hablar y opinar no es «señalarse». Como dice en nuestra Constitución, nada menos que en la Sección I De los derechos fundamentales y de las libertades públicas:
      «Artículo 20.1. Se reconocen y protegen los derechos: A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. …»

      Hay que perder el miedo a sacar los temas de actualidad en las tertulias cotidianas y si no se está de acuerdo en algo que esté pasando decirlo, eso sí con criterio.

  2. Fran, es todo un lujo leerte, mas claro no se pueden expresar unas ideas que muchos compartimos. Gracias por el articulo

  3. Fran con lo que han comentado Ricardo y Alberto es bastante pero solo es para decir que yo tambien lo comparto.
    saludos

    1. Gracias Jorge, el primer cambio que podemos hacer cada uno es abrir nuestra mente a ideas nuevas. Y eso, ya es mucho.

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