17 de Abr de 2021
Ricardo_Tajea - 150

El rollo de la Tajea. Enero 2014: «Petición de deseos»



Este año, en la carta que hice llegar a través del Cartero Real a Sus Majestades Melchor, Gaspar y Baltasar, me atreví a pedirles algo que sabía que no iba a poder disfrutar inmediatamente el día 6 de enero. Se trataba de un deseo más complejo.

Hacía tiempo que no me decidía a escribirles mi carta porque en realidad no quería molestarles pidiendo algo que verdaderamente no mereciera la pena. Sin embargo, este año no pude resistir la tentación de poner sobre un papel mi petición, quedando a la espera de que Sus Majestades tuvieran a bien concedérmelo.

Porque se trataba de únicamente un deseo. Uno solo, aunque compartido: Esperanza en el futuro. Para todos y cada uno de los vecinos y vecinas de mi pueblo.

Ciertamente, también algunos días la desesperanza anida en mí. Son muchas las dificultades en el camino en este tiempo de zozobra, pero no cabe ningún tipo de desolación o angustia. Es grande la tarea y no se le puede permitir ganar terreno al desánimo. Y menos aún al conformismo.

Es complicado ponerse muchos días el traje de la ilusión para salir a la calle cuando el bombardeo de noticias funestas es continuo… Cuando ERE, paro, corrupción o desahucio forman parte del vocabulario habitual en las crónicas. Pero la vida sigue, y en todos y cada uno de nosotros está el mejorar la situación. Debemos mantener el ánimo para trabajar con aun más determinación si cabe. Solo con una mayor constancia y empeño saldremos de esta. Porque saldremos. Sin duda que lo haremos.

Solo pido a aquellos que viven instalados en discursos catastrofistas; a aquellos que parecen no alegrarse de que surja cualquier indicio positivo; a aquellos que preferirían (ellos sabrán el porqué) que siguiera todo igual, que no fuéramos a mejor; a esos, les pido tan solo que hablen lo que quieran haciendo uso de su libertad, pero que digan únicamente lo que sea verdad. No es tanto pedir, creo.

Pongámonos pues, aunque a veces cueste esfuerzo, el maquillaje de una sonrisa cada mañana. Como dice el proverbio, cuesta menos que la electricidad y da más luz. Algo a tener más en cuenta viendo además cómo nos sube la factura de Endesa.

Ojalá la satisfacción premie el esfuerzo y podamos ser testigos de más noticias positivas, sobre todo de que el empleo llegue a muchas más personas, esté mejor repartido y se consolide su crecimiento de forma considerable.

Confío en que sus Majestades de Oriente me hayan concedido mi petición. Y espero con todas mis fuerzas ver cómo sucede a lo largo de todo este nuevo 2014. He intentado ser bueno en el año que acabamos de dejar atrás y, si alguna vez no lo he hecho, espero haber merecido su indulgencia. Ellos que se enteran de todo, bien saben que este «pronto» heredado a veces me juega malas pasadas.

Ojalá hayan podido además contentar al mayor número posible de chiquillos y chiquillas que pusieron toda su ilusión en la carga de sus camellos. Porque, sin la ilusión, el mundo ¿qué sería? Los niños son la esperanza del mundo, y con niños felices mayor es nuestra esperanza en el futuro.

…Ojalá pueda escribir una carta bastante más festiva el año que viene.